Autor: Celestino González-Fernández

  • ¿La tecnología nos prometió más tiempo libre, ¿hemos sido engañados?

    Varios expertos analizan por qué si los avances optimizan procesos y teóricamente nos ayudan a ampliar nuestro ocio, estamos cada vez más saturados y agobiados.

  • #conversacionesMEES en directo este 28 de abril de 2021

    En el Día Internacional de la Salud en el Trabajo analizamos la importancia de invertir en bienestar en la empresa en un momento como este.

    • 28/04/2021. Ponente en las #conversacionesMEES online, organizadas por Mi empresa es saludable y Fundación MAPFRE coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Salud en el Trabajo y con el apoyo de Technogym,  para analizar la importancia que tiene para las compañías la inversión en salud y bienestar en un contexto como el que vivimos. 

    Este miércoles 28 de abril se celebra el Día Internacional de la Salud en el Trabajo. Por eso desde Mi Empresa es Saludable y la Fundación MAPFRE organizamos una nueva edición de #ConversacionesMEES, con el apoyo de Technogym, para analizar la importancia que tiene para las compañías la inversión en salud y bienestar en un contexto como el que vivimos. Lo haremos desde una perspectiva organizacional, viendo cómo ha sido el proceso vivido este año y las cosas que se pueden hacer ahora. Además pondremos una especial atención a la salud mental, los efectos y los retos que nos aguardan en los próximos meses.

    Esta cita online se trata de un encuentro abierto para profesionales del bienestar en la empresa, la gestión de recursos humanos y la salud. Rellena el formulario de inscripción, y recibirás en tu correo electrónico los códigos de acceso a la sala virtual de Mi Empresa es Saludable. ¡Podrás seguir la conversación a través de Zoom!

    ¿Cuándo y dónde? Fecha: 28 de abril de 2021. Hora: 09:30-10:15h. Lugar: Zoom con inscripción previa. Plazas limitadas.

    Inscripciones a través del siguiente enlace: https://miempresaessaludable.com/conversacionesmees-en-directo-este-28-de-abril/

    Nuestros expertos:

    Celestino González-Fernández, Psicólogo Sanitario, Investigador y Experto en Tecnoestrés.

    Antonio Guzmán. Director de Promoción de la Salud de la Fundación MAPFRE.

    Juan Valera Mariscal. Psicólogo social. Experto en Habilidades directivas. Coordinador del Grupo de Psicología y Tecnología dentro de la Sección de Psicología del Trabajo del  Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

  • ¿Está cambiando la inteligencia artificial nuestra manera de ser humanos?

    Expertos, sociólogos y psicólogos debaten sobre el presente y el futuro de nuestra relación con las máquinas inteligentes y la autonomía de la persona en un mundo digitalizado.

    La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en la rutina humana y rápidamente se ha acomodado en los espacios laborales, deportivos, sociales y culturales. Hoy, además de predecir qué programas de televisión, canciones o podcasts quiere consumir una persona en función de sus preferencias pasadas, también toma decisiones bancarias sobre quién puede pedir dinero prestado con relación a su historial financiero e influye en la contratación y despido del personal en empresas, de la misma manera que ha irrumpido en los cuerpos de seguridad y en la aplicación de las leyes, al evaluar el uso de la fuerza y la identificación facial de personas de interés. Con la IA presente en casi todos los ámbitos de la vida humana, psicólogos, sociólogos e investigadores se plantean si, bajo la promesa de hacernos la vida más fácil, la IA está cambiando lo que significa ser humano. Para mal.

    Investigadores del proyecto de Experiencia e Inteligencia Artificial (AIEX, por sus siglas en inglés) del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Massachusetts, han centrado sus preocupaciones en cómo la IA podría modificar nuestra conducta humana a tal punto de cambiar nuestra concepción de la persona. “A medida que se vuelven más y más predecibles, las criaturas que habitan un mundo mediado por la IA se volverán cada vez menos como nosotros”, augura Nir Eisikovits, profesor asociado de filosofía y director de AIEX. En la misma línea, Antonio Tenorio, sociólogo y ensayista, explica que “las máquinas han venido a revelarnos cómo de predecibles somos”. “Pero cabe resaltar que lo que los dispositivos hacen son sugerencias. Ningún dispositivo, al menos hasta ahora, actúa sobre ese último y primer resquicio de libertad humana, que corresponde a la decisión final”, advierte Tenorio. Pero, ¿sucederá?

    “La proliferación de sistemas de IA basados en algoritmos de predicción tiene un impacto muy importante en la libertad de elección del consumidor (en lo que piensa, en lo que siente, en lo que hace) y, por tanto, en la definición de su identidad como tal (en lo que es o deja de ser)”, detalla Pedro López Ugarte, sociólogo especializado en sociología del consumo y social media, quien advierte que “este gancho hace que el consumidor venda su alma al diablo, enfrentándose sin saberlo a consecuencias o riesgos de distinta naturaleza”, como la restricción a la libertad de elección y la privacidad del usuario. “La pregunta que cabe hacerse es la siguiente: si el consumidor fuera consciente de todos estos riesgos, ¿le importaría hasta el punto de renunciar a los beneficios asociados a la IA? Posiblemente no, en la mayoría de los casos”, se responde López Ugarte.

    Cuando ellas deciden

    Para el psicólogo e investigador experto en tecnología Celestino González-Fernández, ese es precisamente el meollo del asunto. “El problema vendrá cuando una máquina con inteligencia artificial pueda aprender por sí misma y empiece a tomar decisiones independientes con o sin tener en cuenta al factor humano, como ya adelantan algunas películas distópicas (Terminator o Matrix, por ejemplo)”, explica, y resalta que el auge de la IA “cambia lo que significa ser humano al volvernos más pasivos, dependientes tecnológicos y modificar nuestros comportamientos y capacidades de decisión al otorgar esa iniciativa a las máquinas”. Y al debate se asoma otra pregunta: ¿Nos está quitando la IA la habilidad de elegir y la espontaneidad humana a raíz de la sofisticación de todos los algoritmos de predicción?

    Al eliminar la elección y el azar, la IA podría hacer la vida tan cómoda y predecible que hay quienes auguran un fracaso a nivel personal y social. “La IA tiene muchos beneficios y nos facilita nuestro día a día, pero depender de ella para todo incluyendo nuestra toma de decisiones no es aconsejable, porque impide el desarrollo cognitivo y conductual de la persona que necesita esfuerzo, error, aprendizaje y crecimiento”, señala el psicólogo experto en salud Enric Valls, y explica que las innovaciones tecnológicas pueden incluso llegar a cohibir la imprevisibilidad y la manera en que las personas se entienden a sí mismas.

    Eisikovits explica en un artículo publicado por The Conversation que “algún día, los humanos podrán incluso encontrar una forma en que las máquinas puedan tomar decisiones sin algunos de los prejuicios que los humanos suelen mostrar” y que “en la medida en que la imprevisibilidad sea parte de cómo las personas se entienden a sí mismas y de lo que les gusta de sí mismas, la humanidad está en proceso de perder algo significativo con la apuesta de la IA de erradicar aspectos tan comunes como el azar y la capacidad de tomar buenas o malas decisiones”.

    Para González-Fernández, un mundo gestionado por la IA podría ser más efectivo, pero a la vez más previsible y menos humano. “Al eliminar eso [la elección y el azar] y guiarnos por criterios objetivos sujetos a inteligencia artificial sin connotaciones emocionales, llegaríamos a deshumanizar la sociedad y a vernos en términos de funcionalidad, productividad y objetivos concretos a corporaciones o gobiernos. ¿Qué pasaría con los individuos no válidos o útiles para los algoritmos y datos?”, reflexiona el investigador.

    Desde el Centro de Ética Aplicada, los expertos se hacen preguntas parecidas. ¿Qué sucede con nuestra capacidad para emitir juicios morales cuando las máquinas toman un número cada vez mayor de decisiones prácticas complejas en dominios como la retención de trabajadores o la solvencia crediticia? ¿Cambian nuestras habilidades sociales cuando mantenemos más y más conversaciones con máquinas dotadas de inteligencia artificial como Alexa o Siri? ¿Comenzamos a confiar en las máquinas en lugar de simplemente depender de ellas?

    “Una máquina puede imitar a los humanos, ciertamente. Pero eso no la hace humana, particularmente si frente a ello ubicamos a la Ética y al Arte como las últimas fronteras de la inteligencia no artificial”, explica Tenorio, quien considera que más que una amenaza, la IA es una gran oportunidad para reencauzar lo mejor de la inteligencia humana. “Hemos de asumir responsabilidades como programadores, comercializadores y usuarios porque sin importar qué tan inteligente sea la máquina, sabemos que no tiene la inteligencia para hacerse responsable de sus actos, pero nosotros sí y tenemos la obligación de serlo”.

  • El catfishing aumenta y te decimos por qué

    A pesar de todo, la cuarentena continúa. La configuración de las relaciones humanas también, gracias a la agudización de los procesos digitales.

    Algunos cambios en realidad pueden traducirse a reacciones que influyen no solo en un individuo, sino a quienes lo rodean.

    La soledad y el aislamiento juegan un papel importante. En especial cuando hablamos del catfishing, entendido como la creación de perfiles falsos en internet con el fin de engañar y estafar a otros usuarios.

    De hecho, según la Federal Bureau of Investigation (FBI), los casos han aumentado un 22%. En una entrevista, un funcionario dijo que el incremento se debe a la pandemia.

    «La pandemia ha creado las condiciones ideales para que prosperen los estafadores”, manifestó.

    No obstante, el catfishing no es algo nuevo. El nombre surgió en 2010 después de que se lanzó un documental titulado Catfish.

    Luego se convirtió en un término reconocido en 2012 después del estreno de la serie de MTV, Catfish.

    En este show se presentaron un sinfín de casos. Quienes se dedican a engañar a otras personas tienen patrones que afectan a la ciudadanía digital.

    Generalmente buscan dinero. Se crean un perfil en alguna red social y proceden a buscar una víctima.

    Hablan durante un tiempo, y cuando ya hay confianza, piden el dinero, alegando que algún familiar está enfermo, o que no tienen trabajo.

    En otros casos, son simplemente usuarios que no se sienten a gusto con su aspecto físico, por lo que buscan aceptación mediante la identidad de otra persona.

    La mente del catfisher

    Para el psicólogo y experto en tecnoestrés, Celestino González-Fernández, el perfil psicológico de los catfishers tiene rasgos psicopáticos.

    «El alto grado de manipulación estaría relacionado con perfiles narcisistas o antisociales», indicó.

    Fernández destaca la baja autoestima y el límite de identidad también influyen en el catfisher.

    «La presión social por cuerpos e imágenes lo más parecida a los cánones sociales puede llevar a personas inseguras o muy influenciadas por la imagen social a desarrollar estos comportamientos».

    «Este perfil con alto grado de neuroticismo estaría relacionado con perfiles ansiosos, obsesivos y dependientes», agregó.

    González Fernández informa que los practicantes del catfishing buscan recompensar su baja autoestima porque en el mundo real «no le es posible o está limitado para las relaciones personales o amorosas».

    Victoria Robert, integrante de la Federación Latinoamericana de Psicoterapia (FLP), y directora de TerapiaYa, un sitio web donde la especialista ofrece terapias online, no le gusta “encasillar a las personas”, pero quien lleva a cabo el catfishing, “tiene mucho que ocultar”.

    Según el juicio de Robert, el catfisher recurre al disfraz porque cree ofrecer algo menor a lo que aspira obtener.

    “También hay otros hechos que pudieran indicarnos que estemos frente a una persona peligrosa, capaz de dañar, robar, desacreditar, espiar, acosar, y no solo ante alguien con una autoestima deprimida que enmascara lo que considera sus defectos”.

     No todos los que esconden su identidad detrás de una pantalla buscan hacer daño. Para Robert, a este tipo de personas le suele resultar difícil establecer relaciones, así como aceptarse.

    “También están los que simplemente espían, hacen seguimiento de otros sin atreverse a aproximarse. Y están los que mienten, se aprovechan de otros, amenazan, chantajean, desacreditan, entre otras cosas”.

    Las víctimas

    Las víctimas de las estafas y del engaño también tienen un problema de autoestima.

    González-Fernández manifestó que las personas engañadas «son manipuladas a nivel emocional dado a expectativas amorosas».

    «Si estás pasando una mala racha, estás solo o te dicen lo que quieres y te refugias en las redes sociales y aplicaciones para ligar puedes ser presa fácil de este tipo de personas u organizaciones».

    De acuerdo al psicólogo, los engañados pueden recibir altos impactos emocionales, incluso algunas personas han llegado a ser víctimas del suicidio.

    «Se sienten torpes, manipulables y con mucha vergüenza de contar la experiencia por ser juzgados».

    Robert indicó que el perfil de las víctimas consta de personas cándidas, que “carecen de suspicacia y suelen confiar con facilidad”.

     “También pueden ser personas que no están familiarizadas con la herramienta digital y, sobre todo, menores de edad. Es la contraparte, son seres susceptibles de ser engañados”.

    Relaciones en línea

    González Fernández compartió una investigación de la Universidad de Stanford. Revela que las relaciones en línea han aumentado en los últimos años.

    Fuente: Universidad de Stanford

    «Casi el 40% de parejas heterosexuales y el 60% de parejas homosexuales se conocen por internet”, informó.

    Para el psicólogo, el problema no es la modalidad de la relación, «sino el acuerdo, reglas y valores de las parejas».

    «Si tú sabes con quién estás y circunstancialmente tienes una relación amorosa en línea con las cartas boca arriba no debería haber problema».

    Es por eso que aconseja no confiarse, tampoco no mostrar “de manera abierta” las intenciones. “Creo que nos falta más educación emocional y manejo de las relaciones en formato online”.

    Por otro lado, Robert recomienda ir a terapia porque de ese modo la persona puede enriquecer sus procesos internos y externos. “La psicoterapia nos brinda la opción de conocernos, de dirigir nuestra atención hacia nosotros para crecer”.

    Otras víctimas

    No solo quienes se dedican al catfishing estafan a otros usuarios, sino a marcas o empresas.

    Alexander Edwards, especialista en marketing de la agencia chilena Cebra, le dijo a Hypertexto que suele pasar.

    Cuenta el caso de Anna Sorokin, una estafadora que ostentaba una vida millonaria en sus perfiles.

    «Comenzaron a enviarle regalos, detalles y dinero a cambio de un post o historia. Llegó a tener esa vitrina de marcas reconocidas (una de ellas, Mercedes Benz), la cual le abrió un mundo de lujos con personas famosas y muchas ganancias económicas».

    Edwards afirmó que su presunta vida millonaria era un fraude. Por lo tanto, los seguidores la descubrieron y la lapidaron.

    «Las marcas la demandaron judicialmente y tuvo que devolver muchas cosas, pagar dinero y pasar días en servicios comunitarios».

    Haters y trolls

    Las marcas también son víctimas de otros tipos de usuarios. A simple vista un catfisher podría ser confundido con un hater o troll, pero en realidad hay diferencias entre cada uno, pese a que el común denominador sea la creación de perfiles o identidades falsas.

    «Los trolls por ejemplo, siempre fueron reconocidos por reventar a personas en las redes sociales mediante el Bullying. Los haters, siempre nacen desde la opinión social, en la que sienten el poder de comentar lo que quieran a quien quieran, sin pensar en las consecuencias de su pensamiento», dijo Edwards.

    El especialista en marketing, Jorian Enciso, manifestó que los tres tipos de perfiles son similares.

    «Se busca desestabilizar a otro usuario, puede ser una marca o una cuenta personal, dejando comentarios ofensivos promoviendo el odio y desmejorando potencialmente la imagen de otros perfiles. Muchas veces, estas acitudes vienen de alguna experiencia negativa con un servicio o producto y otras veces, es sencillamente ganas de joder», opinó.

    Cómo evitar perfiles falsos

    Enciso señaló que una estrategia para evitar el catfishing y otros tipos de usuarios que buscan perjudicar una marca, es simplemente bloquearlos.

    «Un comentario no hace daño. Puede ser un caso aislado. Pero sí es un tema recurrente, debes ser radical al respecto».

    Para Edwards no hay una estrategia fija, sino una que es ejecutada por nuevos métodos.

    «La principal estrategia para lidiar con perfiles falsos, es asociar un número de teléfono a la cuenta, y con eso, no pueden volver a generar otra con el mismo número. Esto es solamente un paso frente a la cantidad de engaños que aparecen todos los días».

    ¿La culpa es de las redes?

    La opinión de ambos especialistas en torno al peso de responsabilidad que recae en las grandes compañías detrás de las redes sociales, es diferente.

    Enciso señaló que si se publica contenido con un fondo musical determinado sin indicar los créditos del autor en Instagram, «la plataforma sentencia el post».

    «Si reportas un perfil sin foto y de dudosa procedencia, no son tan efectivos como deberían. Por ejemplo, ¿no es extraño que sigan existiendo cuentas de maltrato animal y prostitución infantil sin castigos aparentes?», manifestó.

    En cambio Edwards opinó que responsabilizar a las compañías es «un poco injusto».

    «Es como decirle asesino a la persona que inventó las armas. Las compañías nos proveen elementos que muchas veces se escapan de las manos según el uso que le de cada persona. Me gustaría creer que cada día tendremos educación respecto a cómo usar las redes sociales y relacionarnos con ese entorno».

    Al fin y al cabo, la poca educación digital y la pandemia son el reflejo de la nueva configuración psicosocial. 

  • Colaboración en La Tarde de COPE

    ¿Por qué nos cuesta tanto borrar y ordenar las fotos del móvil? Es lo que se conoce como diógenes mental. Junto con la mirada de Lorenzo Silva, lo analizamos con Celestino González-Fernández, psicólogo experto en tecnología, y con Jorge Franganillo, investigador de la Universidad de Barcelona. Tertulia con Ana Isabel Martín. Y la OMS alerta de la subida de nuevos casos en Europa tras seis semanas de descensos. Lo analizamos con Estanislao Nistal, virólogo y profesor de microbiología de la Universidad CEU San Pablo.

    Escucha ahora ‘La Tarde’, de 16 a 17 horas, emitido el 5 de marzo de 2021. ‘La Tarde’ es un programa presentado por Pilar Cisneros y Fernando de Haro que se emite en COPE, de lunes a viernes, de 15 a 19 horas. A lo largo de sus cuatro horas de duración, «La Tarde» ofrece otra visión, más humana y reposada, de la actualidad, en busca de historias cercanas, de la cara real de las noticias; periodismo de carne y hueso.

    En «La Tarde» también hay hueco para los testimonios, los sucesos y los detalles más relevantes y a veces invisibles de todo lo que nos rodea. Esta temporada, Pilar y Fernando seguirán cautivando a la ‘gente gente’ acompañados del divulgador científico por excelencia en España, Jorge Alcalde; del humor atrevido de Juan Solo; de Javier García Arevalillo analizando series o Juan Orellana con los estrenos de cine.

    El programa cuenta además con dos grandes novedades esta temporada. El escritor Lorenzo Silva ofrecerá todos los días una mirada muy personal sobre la actualidad y los asuntos que nos importan. Además, el locutor de CADENA100 Javi Nieves también formará parte del equipo para compartir con la audiencia sus reflexiones sobre lo cotidiano y las historias más sorprendentes de un panorama siempre vibrante.

    En COPE.es puedes encontrar además las horas completas del programa, sus contenidos más destacados y las secciones estrella que han logrado el respaldo masivo de la audiencia. Según el Estudio General de Medios (EGM), más de 400.000 personas eligen «La Tarde» de COPE cada día para informarse y entretenerse.

  • La tarea imposible: ¿Por qué nos cuesta tanto borrar y ordenar las fotos del móvil?

    Eliminamos solo el 17% de las imágenes que tomamos con el teléfono y guardamos el resto, aunque no nos gusten o nos sean inútiles, según un estudio

    En el paradigma digital son pocas las personas se empeñan en decidir qué guardan y qué no en sus dispositivos. Sobre todo si hablamos de fotografías y vídeos en el móvil o en la nube. Un estudio de la Universidad de Sheffield ha comprobado que eliminamos solo el 17% de las imágenes que tomamos y guardamos el 83%, nos guste o no. Por ejemplo, si hacemos 100 fotografías a nuestro perro, lo más probable es que solo eliminemos 17. ¿Qué sucederá con las 83 restantes? Quizás unas pocas acaben publicadas en las redes. ¿Y las 80 que quedan? Vivirán en los confines de la memoria de nuestros móviles con la vaga promesa de que algún día serán depuradas. Cuando haya tiempo. Nadie necesita 80 fotografías parecidas de un perro. Pero pocos se atreven a eliminarlas o encuentran tiempo para hacerlo. ¿Por qué somos así?

    “Tendemos a ser poco selectivos con el contenido por la enorme capacidad de las memorias digitales y el bajo coste de conservarlas que impulsa a guardar en exceso y disuade de hacer limpieza”, sugiere Jorge Franganillo, investigador de la Universidad de Barcelona y autor de otro estudio sobre la acumulación de fotografías en los dispositivos. Prueba de ello es que muchas de las fotografías almacenadas son semiduplicados, es decir, imágenes casi idénticas de una misma escena, como las 80 fotografías del perro. Y aunque borrar parezca una tarea fácil, en realidad es un proceso difícil que hace tediosas las limpiezas periódicas porque determinar qué fotografías son prescindibles requiere atención, supone un esfuerzo cognitivo y, de forma paradójica, obliga a emplear un tiempo valioso en piezas sin valor.

    Diógenes Digital

    Hoy, hacer fotografías es demasiado fácil y está al alcance de todos. Antes, con las cámaras analógicas y manuales, cada retrato era una especie de tesoro que llevaba un coste económico y que tenía un fin específico: archivarse en álbumes temáticos o adornar un espacio en un marco de fotografías. Ahora, con las cámaras digitales incrustadas en nuestros móviles, muy pocas imágenes de nuestro dispositivo se imprimen o pasan a un formato físico e irónicamente, en la mayoría de los casos no volveremos a verlas nunca más. En estos casos se puede dar una especie de síndrome de Diógenes digital, comportarnos como el filósofo de la antigua Grecia que le da nombre, y acumular de forma irracional material digital y audiovisual solo por el mero hecho de que podemos hacerlo y archivarlo aunque quizás no volveremos a verlo ni a compartirlo. Está relacionado con perfiles más obsesivos, necesidad de control y problemas emocionales”, subraya el psicólogo e investigador experto en tecnología, Celestino González-Fernández.

    González-Fernández sugiere, al igual que Franganillo, que las causas de ese Diógenes digital están en el esfuerzo cognitivo que conlleva la selección, organización y eliminación de material. “El cerebro tiende al ahorro energético y efectividad para el equilibrio físico y mental del organismo, tiende a la homeostasis como mecanismo de supervivencia. Si algo supone un mayor esfuerzo cognitivo, como ese tipo de búsquedas digitales, se generarán actitudes, emociones y comportamientos relacionados con desmotivación y procrastinación para evitar así el desgaste de energía”, explica el psicólogo. En otras palabras, es normal que nos dé pereza eliminar y organizar las 3.000 fotografías del carrete.

    Otra de las causas del exceso de acumulación de fotografías se debe a que, contrario al cerebro cuya memoria es finita, últimamente la tecnología ha evolucionado para que podamos archivar cada vez más un mayor volumen de información. “El cerebro elimina recuerdos por pura eficiencia de procesamiento de la información y consolidación de la memoria porque su capacidad es limitada. Por ejemplo, ¿sabes decir lo que desayunaste el martes 24 de septiembre del pasado año? Lo más seguro es que no, pero a que sí sabes a quién diste tu primer beso”, explica González-Fernández. Pero la capacidad de memoria de un dispositivo puede ser ampliada para retener más, incluso aquellos recuerdos insignificantes (como la fotografía que le hiciste a eso que desayunaste ese martes 24 de septiembre).

    La tecnología actual ha evolucionado cada vez más para permitirnos ampliar de manera artificial y suplementaria nuestra capacidad de memoria y recuperar una gran cantidad de recuerdos a través de fotos o vídeos. “Pero esta capacidad de retención es más simbólica que útil, pues como el cerebro, mucha de la información archivada suele quedar olvidada”, explica el psicólogo. “Aunque la capacidad de almacenamiento de las memorias digitales parezca no tener límites, recordemos que nuestra capacidad de atención si los tiene”, subraya Franganillo.

    Evitar el gatillo fácil

    ¿Cómo evitar la acumulación de imágenes? Hay soluciones para todo, incluso para el Diógenes digital. Franganillo recomienda evitar el gatillo fácil —tomar muchas fotografías similares de algo o alguien— y mantener limpio y ordenado el espacio personal de información. Pero si esto suena utópico, el experto recomiendo recurrir a algunas aplicaciones. “Cada vez más sistemas operativos y sus respectivas aplicaciones incorporan la posibilidad de borrar de forma automática lo que identifican como ficheros basura; aplicaciones móviles como Files Go son capaces de identificar contenido duplicado o efímero”, dice Franganillo. Un ejemplo de fichero efímero son los memes o las capturas de pantalla que una vez vistas o compartidas, se pueden desechar sin miramientos. También existe la opción de crear álbumes temáticos y organizados dentro de las galerías de los móviles, así como en los distintos servicios de nubes de almacenamiento.

    Sin embargo, quizás la clave de todo está en un viejo refrán: “No es más pulcro quien más limpia, sino quien menos ensucia”. La próxima vez que tu perro haga algo gracioso hazle dos fotos, no quince.

  • Curso “Mindfulness y su Práctica en las Empresas”

    El curso “Mindfulness y su práctica en las empresas” se enfoca en la combinación del mindfulness con los objetivos de una organización para incrementar su desarrollo. Brinda las mejores herramientas para abordar y trabajar sobre factores de riesgo psicosociales que ocasionan estrés, ansiedad y malestar laboral. Mejora la capacidad de concentración personal y de equipos en todo tipo de organizaciones y empresas para desarrollar su máximo potencial.

    En este curso de CMI desarrollarás habilidades de manera intensiva. Todos los contenidos están basados en las últimas tendencias y han sido realizados por el Doctorando Celestino González Fernández, profesor investigador de CMI Business School experto en Psicología Clínica y de la Salud, Tecnoestrés y Personalidad. “Mindfulness y su práctica en las empresas” pone énfasis en la experiencia y el desarrollo global del estudiante. Para ello implementa una metodología especializada, y un plan de estudios integrado por cuatro módulos teóricos, un método de caso y autoevaluación que cuenta con tutoría personalizada y feedback continuo del profesor.

    Con este curso aprenderás sobre la práctica del Mindfulness, la importancia de aplicarla en empresas, y buenas prácticas para implementarlo de inmediato y obtener resultados reales. 

    A Quién Va Dirigido: El curso está dirigido a personas con cargos directivos en empresas, ONGs, miembros de administraciones públicas, profesionales, emprendedoras, estudiantes y, en general, a quien quiera evolucionar en gestión de equipos y desarrollar al máximo sus talentos y potenciales para gestionar seres humanos con un impacto positivo en la sociedad y naturaleza. 

    • Aprender qué es el mindfulness, sus fundamentos e introducirse en su práctica.
    • Cuáles son los riesgos del rendimiento en nuestro trabajo bajo presión continuada.
    • Por qué la práctica de la atención plena es la herramienta más eficaz para gestionar las emociones.
    • Cómo nos puede ayudar la práctica de Mindfulness para reducir el estrés.
    • Cuáles son los beneficios de aplicar el Mindfulness en el entorno laboral.
    • Cómo reducir los niveles de ansiedad y mejorar así la toma de decisiones.
    • Cómo mejorar nuestra capacidad de comunicar y escuchar.
    • Cómo potenciar su habilidad de atención y concentración en el trabajo.
    • Cómo aprender con el Mindfulness a gestionar y superar conflictos en el lugar de trabajo.

    Duración Del Curso: El curso tiene una duración de aproximadamente 8 horas, que incluye parte teórica, caso práctico y test de evaluación.

    Metodología: Los cursos de CMI cuentan con metodología especializada y avanzada que utiliza una combinación experiencial adecuada de teoría, práctica y método del caso. Entrenando en la toma de decisiones, y con seguimiento del rendimiento y desarrollo de los y las estudiantes, a través de una tutorización personalizada y revisiones continuas de desempeño.

    Precio: 95 euros. El precio incluye todos los materiales del curso y diploma acreditativo.

    Profesorado: Profesor Dr. Celestino González Fernández

  • Curso «Buenas Prácticas para una Organización Saludable»

    El curso “Buenas prácticas para una organización saludable” aporta las herramientas para construir una cultura, clima y conjunto de prácticas organizacionales que generen un ambiente para la promoción de la salud mental y física, lo que a su vez impulsa la productividad y la efectividad organizacional. Aprende a implementar el bienestar laboral con las mejores prácticas y promueve organizaciones más saludables.

    Con este curso de CMI desarrollarás habilidades de manera intensiva. Todos los contenidos están basados en las últimas tendencias y han sido realizados por el Doctorando Celestino González Fernández, profesor investigador de CMI Business School experto en Psicología Clínica y de la Salud, Tecnoestrés y Personalidad.

    “Buenas prácticas para una organización saludable” pone énfasis en la experiencia y el desarrollo global del estudiante. Para ello implementa una metodología especializada, y un plan de estudios integrado por cuatro módulos teóricos, un método de caso y autoevaluación que cuenta con tutoría personalizada y feedback continuo del profesor. 

    A Quién Va Dirigido: El curso está dirigido a personas con cargos directivos en empresas, ONGs, miembros de administraciones públicas, profesionales, emprendedoras, estudiantes y, en general, a quien quiera evolucionar en gestión de equipos y desarrollar al máximo sus talentos y potenciales para gestionar seres humanos con un impacto positivo en la sociedad y la naturaleza. 

    Objetivos Del Curso Desde El Punto De Vista Del Alumno:

    • Conocer qué es, las ventajas y aspectos claves de las Organizaciones Saludables.
    • Aprender a planificar, desarrollar y evaluar una organización saludable.
    • Conocer propuestas, acciones y buenas prácticas en una Organización Saludable.
    • Reflexionar sobre la implantación en nuestra sociedad de una organización saludable desde una perspectiva ética y responsable.

    Objetivos Organizacionales:

    • Mejorar la salud, bienestar, seguridad y calidad de vida de trabajadores/as y dirigentes.
    • Reducir la accidentabilidad y las enfermedades físicas y psicológicas de una manera continuada y estable.
    • Hacer a la organización más productiva: al reducir el absentismo laboral / reducir el presentismo / desarrollar la resiliencia de las personas.
    • Potenciar la responsabilidad social empresarial transmitiendo una imagen de empresa comprometida con las personas y la sociedad.
    • Generar un ambiente más satisfactorio de trabajo: fomentando la motivación / incrementando el sentido de pertenencia / contribuyendo a retener el talento / mejorando el clima laboral.
    • Dar una solución rápida, eficaz y concreta a los casos de: absentismo laboral, bajas médicas, abandono de trabajadores, etc.

    Duración Del Curso: El curso tiene una duración de aproximadamente 8 horas, que incluye parte teórica, caso práctico y test de evaluación.

    Metodología: Los cursos de CMI cuentan con metodología especializada y avanzada que utiliza una combinación experiencial adecuada de teoría, práctica y método del caso. Entrenando en la toma de decisiones, y con seguimiento del rendimiento y desarrollo de los y las estudiantes, a través de una tutorización personalizada y revisiones continuas de desempeño.

    Precio: 95 euros. El precio incluye todos los materiales del curso y diploma. acreditativo.

    Profesorado: Profesor Dr. Celestino González Fernández